Uno año más… ¿qué más da?

Adiós al invierno 2018 y también adiós a la probabilidad de terminar con un año normal en términos de lluvias. La sequía sigue aquí.

Con el termino del invierno es momento de balances. La temporada invernal es importante para el régimen hídrico de buena parte del país porque es la temporada en la cual se producen casi todas las precipitaciones del año. Por eso es preocupante darse cuenta de que este año el invierno terminó con déficit de precipitaciones en practicamente todo el país.

La Figura 1 muestra el déficit de lluvias tanto en mm como en unidades estandarizadas (que ayudan a poner las cifras en perspectiva). Es evidente el déficit de precipitaciones centrado en Concepción. De esto mi colega José Vicencio ya dijo mucho y muy bien. Por otro lado, es evidente que el número de días con lluvias también estuvo muy por debajo de lo normal, sobretodo durante el mes de julio -que es cuando más esperábamos días con lluvias-.

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Figura 1. Arriba, anomalías de precipitación en mm y u.e. desde DMC. Derecha, anomalías de precipitación en mm desde CR2. Abajo, días con lluvia > 1 mm desde DMC.

Si uno mira el patrón de anomalías presión a nivel del mar (SLP) y temperatura superficial del mar (TSM) de este invierno se encuentra con que fue muy distinto de un invierno lluvioso, como el del año 1997. La Figura 2 muestra justamente esa comparación. Vemos como el patrón de JJA 2018 sugiere que el paso de las tormentas (storm track) ocurrió mucho más al sur que durante el año 97 y, es más, parece que este año tuvimos un anticiclón reforzado. Por otro lado, la costa norte nunca estuvo cálida este invierno (recién se está calentando y discutimos sobre esto en Meteochile Blog), pero lo que más nos ha llamado la antención es la presencia de una baja anómala donde donde el año 97 había un anticiclón de bloqueo y una poza cálida al sur oeste de Australia. Todas estas características muy distintas a lo observado durante el año 97.

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Figura 2. Anomalías de TSM (NOAA ESSTv4) en colores y anomalías de SLP (NCEP-NCAR) en contornos. Izquierda JJA del año 1997 y derecha JJA del año 2018.

Sobre la poza cálida, con José y Catalina Cortés hemos estado trabajando en encontrar su relación, a una escala estacional, con las precipitaciones en Chile central. De manera muy preliminar, hemos encontrado que sí tiene una influencia en las lluvias y esperamos pronto tener resultados concluyentes que poder compartir con todos.

Volviendo a la comparación de anomalías, y antes de que me digan de esta comparación no es muy justa porque el año 97 fue uno de los años de El Niño más intensos de la historia mientras que el año 2018 fue un año Neutro, la siguiente figura muestra el mismo patrón pero para el año 2015 (muy similar al año 97 en términos de Índice Oceánico de El Niño, ONI).

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Figura 3. Anomalías de TSM en colores y anomalías de SLP en contornos, JJA del año 2015.

Lo que yo veo en esta figura es una especie de combinación entre el año 97 y 2018. El año 2015 tiene características en común con el año 1997 pero no es para nada similar en algo que nos interesa mucho: la posición de la alta de bloqueo y el storm track. Entonces, a pesar de que el 2015 fue un Niño intenso, no generó el patrón esperado por la literatura y por la modelación. Es como si el Niño intentara formar el patrón clásico pero algo se lo impidiera.

El año 2015 y obviamente el 2018 fueron años secos. Lo sorprendente es que el 2015 lo fuera, porque fue Niño… y Godzilla. Ambos están dentro de este periodo bautizado como: Megasequía.

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Figura 4. Índice estandarizado de precipitación, arriba. Abajo está la correlación índice ONI con el índice de precipitación, a la izquierda el periodo 1990-1999 y la derecha el periodo 2010-2018.

La Figura 4 muestra la serie de tiempo de un índice de precipitación para la zona centro del país y destacado en naranjo se muestra este periodo de sequí actual. Además de las escalofriantes cifras de déficit de lluvia, una cosa que destaca de este periodo es la disminución en esta relación con El Niño. Estábamos acostumbrados a que los años Niño fuesen lluviosos, en los años 90 eso funcionó bastante bien, pero actualmente no es tan seguro de que eso ocurra. La correlación se perdió y por mucho en la última década (no me cabe duda de que veremos publicaciones sobre este tema pronto). ¿Será ese algo que impide que se forme el patrón de anomalías ideal?

Si se hace una diferencia entre los años 90 con este periodo 2010-2018, se ve lo que muestra la Figura 5.

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Figura 5. Diferencia de SLP en contornos y TSM en colores entre el periodo 2010-2018 con el periodo 1990-1999.

Las similitudes con el patrón observado durante el año 2018 son muchas. La poza cálida, el anticiclón reforzado, la baja anómala al sur… todo está ahí. Entonces, es como si el año 2018 no estuviera solo o aislado en esto, es algo que viene ocurriendo hace un rato.

Si miramos la figura 2 del paper de Boisier et al. vemos que este patrón aparece una y otra vez. Ya sea al estudiar la variabilidad natural (dada por la PDO) como al estudiar el efecto antrópico. Hay una tendencia a la formación de esa baja anómala en el sur y un fortalecimiento del anticiclón.

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Figura 6. Figura 2 en Boisier et al.

Todo parece indicar que tanto en forma como en magnitud, el año 2018 es parte de la Megasequía. En el paper se atribuye sólo un 25% al efecto antrópico, por lo que la variabilidad natural eventualmente puede revertir este patrón en un futuro. Sin embargo, igual me quedan varias dudas…

¿Será que Los Niños ya no serán lo que eran?

¿Será que este patrón de baja anómala al sur será el nuevo normal?

¿Será que aunque el Niño que se está formando actualmente no nos va a afectar con lluvias el próximo año?

Todas estas son preguntas parte de las especulaciones de esta entretenida (pero dramática) climatología en la que estamos viviendo.

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4 comentarios en “Uno año más… ¿qué más da?

  1. Buenísimo Diego! Hay que seguir investigando sobre esta baja anómala. Tenemos que juntar la evidencia que hay repartida sobre este tema: efecto anthropogenico, recuperación del ozono, tendencias de la TSM global, etc! Tenemos harta pega por delante

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  2. Buena, me gusto caleta el artículo. Pero al parecer la baja que está sobre la península antártica no solo está fortaleciéndose a esa longitud, sino más bien atraves de todo el globo. No podría eso asociarse a la tendencia positiva de la OOA o es muy tonto lo que estoy diciendo?

    Saludos diego

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    • Para nada tonto. Por ahí va la cosa. Lo interesante es que SAM (o OAA) está directamente relacionada con los gases de efecto invernadero, así que lo que estamos viendo es probablemente el patrón de cambio climático.

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